Aún estaba medio oscuro afuera cuando abrí los ojos. Tenía que bañarme rápido (y yo soy el que más se demora) para acompañar a Rodrigo a su universidad, la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ya hemos ido antes la otra vez, pero hoy empezó clases. La noche de ayer, Franco y Rodrigo estuvieron revisando los cursos que podíamos tomar. La universidad, distinta a la Católica de Perú, tiene un sistema de horarios por bloques, es decir, hay un primer, segundo y tercer bloque de aproximadamente hora y media en la mañana. Los cursos pueden ocupar cualquiera de estos bloques, o módulos, como se llaman en la UC, lo que garantiza que siempre que termina un curso puedes llevar uno inmediatamente. Luego de los tres primeros bloques viene el horario de almuerzo. Personalmente pienso que esto no es muy bueno porque a las 12 toda la universidad se junta para almorzar. Franco y yo decidimos ir a probar algunas de las clases. Primero fuimos a una clase de Optimización y algo más en el pabellón de negocios. Era de la carrera de Ingeniería Comercial, donde se dice que hay buenas minas. Así que sin dudarla mucho, decidimos empezar el día bien.
Después de la primera clase, fuimos al edificio de Bachillerato (algo así como Estudios Generales) para tomar un curso de Formación General. Lamentablemente el salón al que queríamos entrar estaba con la puerta cerrada, así que nos metimos al costado a ver qué sucedía. Era Introducción a la Filosofía Política. El profesor, que parecía extranjero, hablaba simpáticamente, contando algunas cosas muy sabidas de Sócrates y la Apología. Presentó a los ayudantes (“Jefes de práctica” en latín) y dijo algo que me pareció muy interesante: no era obligatorio asistir a clases, como en toda la universidad, pero… ¡tienen que ir a las ayudantías porque se va a tomar lista!
En la UC, tienen un sistema de asesoría de clases que llaman ayudantías y su uso es extensivo, o mejor dicho, excesivo. Se dice que practicamente un alumno no pasa el curso si no va a las ayudantías, y es que en ellas se hacen los ejercicios, se practica y se resuelve la matería no entendida. Bueno, es lo normal y lo esperado en una sesión de ese tipo. Y el enfoque que menciono se ajusta más a los cursos de ciencias (¿qué ejercicios vas a hacer en filosofía?), pero es interesante que los alumnos hayan interiorizado la importancia de asistir a estas cosas.
Luego del segundo bloque, sin saber qué hacer, fuimos a la facultad de ciencias y “de chiripa” nos encontramos con Marcos, el amigo de Rodrigo con el que fuimos a esquiar el jueves pasado. Estábamos buscando a Rodrigo porque tiene un examen importante mañana y se iba a quedar estudiando todo el día. Es un examen que definirá si pasó el curso de Probabilidad del semestre pasado. Más tarde, fuimos a almorzar. Era muy caro: $2150, S/.12.80.